El ex intendente queda en la mira por denuncias de corrupción, balances sin respaldo, negocios incompatibles y un municipio al borde de la quiebra. Podría enfrentar condenas de hasta 20 años de prisión.
El ocaso político de Martín “Tincho” Ascúa no terminó con su derrota electoral. Apenas empieza a escribirse el capítulo más oscuro de su trayectoria: un frente judicial que amenaza con arrastrarlo definitivamente al banquillo de los acusados.
La querella de Valdés
El gobernador Gustavo Valdés fue el primero en accionar. Decidió querellarlo luego de que Ascúa intentara vincularlo, de manera irresponsable, con el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. Para Valdés, semejante acusación no solo fue absurda sino que además puso en riesgo a su familia.
Balances sin sustento
En paralelo, las cuentas municipales exhiben un desorden que roza el escándalo. Los balances presentados carecen de comprobantes, facturas o documentación que respalde gastos multimillonarios. Ejemplo paradigmático: un rubro por 600 millones de pesos en “servicios profesionales”, sin que nadie pueda precisar qué profesionales fueron contratados ni qué trabajos realizaron.
Negocios con sello propio
Las irregularidades se multiplican. Proveedores con vínculos directos con Ascúa, contrataciones amañadas y casos que rozan lo grotesco. Como la supuesta ambulancia de alta complejidad, “alquilada” por 18 millones de pesos: en realidad no era ambulancia ni estaba alquilada, solo prestada para la campaña electoral del intendente.
Patrimonio bajo sospecha
El enriquecimiento ilícito aparece como otra línea de investigación inevitable. Propiedades y autos de alta gama adquiridos durante su gestión contrastan abiertamente con el sueldo de un funcionario municipal. A eso debe sumarse varios viajes a Brasil y a Europa, con gastos de lujo. Una brecha imposible de explicar sin abrir la puerta a nuevas causas judiciales.
Un municipio en bancarrota
Como si todo lo anterior no bastara, Ascúa dejaría al municipio prácticamente en quiebra, con números en rojo y sin capacidad para afrontar compromisos básicos. La auditoría por parte del intendente electo parece un paso inevitable: no hacerlo lo colocaría como encubridor de un desfalco monumental.
El horizonte de Ascúa
El futuro inmediato del ex intendente no se jugará en la arena política, sino en los tribunales. Las causas que podrían acumularse lo exponen a penas que van de 15 a 20 años de prisión. De líder local a acusado en serie: Ascúa parece encaminarse, inexorablemente, hacia su peor capítulo.



