Los resultados de las elecciones de 2025 marcaron un hecho sin precedentes para el peronismo correntino: con Martín “Tincho” Ascúa como principal referente, el espacio obtuvo apenas el 19,56% de los votos, el registro más bajo desde el retorno de la democracia.
La comparación con elecciones anteriores habla por sí sola. En 2021, en medio de un contexto adverso —pandemia, partido intervenido, sin financiamiento, sin apoyo de Cristina Fernández de Kirchner y con jefes comunales cortando boleta— el justicialismo alcanzó el 23,10%. Dos años más tarde, en 2023, en las legislativas provinciales, el espacio logró recuperarse parcialmente con un 28,78%. Sin embargo, el desplome de 2025 confirma una crisis política profunda.
El derrumbe electoral no solo es un golpe personal para Ascúa, sino que abre un interrogante sobre el futuro del peronismo en Corrientes, históricamente un partido con fuerte presencia territorial en distintas localidades. Hoy, tras los resultados, enfrenta un escenario de replanteo total de liderazgos, estrategias y discursos.
La peor elección de la historia peronista en la provincia deja a la oposición debilitada, sin conducción clara y con un presente cargado de incertidumbre. Para muchos, el ciclo de Ascúa parece haber llegado a su fin, con un saldo de derrota que será difícil de revertir.



