QUE LÁSTIMA, EVELYN

Por Sebastián Pardo

Quienes te conocemos no te reconocemos.
De aquella persona que tanto luchó por la libertad de su tío, el gran “Tato” Romero Feris, no queda casi nada. En todo momento y en cada lugar posible alzaste la voz, denunciando la persecución política, las calumnias, los agravios, la violación de derechos y las vejaciones que sufrió Tato. Defendiste, con convicción, su gestión al frente de la Provincia y luego al mando de la Municipalidad de Corrientes.


Sabés mejor que nadie lo que significa la impotencia de escuchar las peores mentiras, el dolor de ver cómo se ensuciaba su nombre y cómo toda esa carga pesaba sobre su familia y sus amigos. Yo mismo lo visité en muchas oportunidades, cuando estaba privado de su libertad y también después. Nunca lo oculté. Considero a Tato un amigo, y también a Norita.
La última vez que fui a su oficina tuve la suerte de saludarla a ella también. Como siempre, con Tato hablamos de política, de todo lo que había pasado, de su amistad con Ángel, de la historia y de lo mucho que había cambiado el escenario. En más de una ocasión, antes de verlo, hablaba primero con vos. Me decías que él se iba a poner contento de verme. Y así era.

Por eso, Evelyn, no te reconozco. Como político, entiendo que hayas elegido otro camino, diferente al de Tato, que sigue firme con nosotros. Es legítimo. Es válido. Pero lo difícil de comprender es tu discurso actual: agresivo, sin fundamentos, casi vacío.

No te contagies de Lisandro Almirón. A él le queda apenas un tiempo más de diputado antes de caer en el ostracismo reservado para los improvisados, para aquellos sin formación ni el mínimo conocimiento político. Vos, en cambio, tenés otra imagen, otra preparación, otra historia.

No la arruines. Sería una pena.
Espero que estés muy bien.

Con el afecto de siempre.
Sebastián.

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