La pregunta que se hace el pueblo es simple: ¿cuánto patinaron en la campaña? ¿Dónde están los 10 millones de dólares que Agustín reclamó que expliquen? ¿Qué hacen con los 20 mil millones por año de presupuesto municipal?
Nadie habla de los 600 millones en “servicios profesionales” que supuestamente se gastaron y nadie sabe ni qué profesionales contrataron ni con qué finalidad. ¿Rindieron las cuentas de los carnavales pasados? ¿O se esconden detrás del “negocio” de las contrataciones directas para los amigos de siempre?
El pueblo libreño no está pidiendo explicaciones por unas bolsas de alimento para los perritos. Está exigiendo saber en qué gastaron la monumental fortuna que nunca rindieron cuentas.
Y ojo, porque la justicia no se olvida. La reciente condena del exintendente de Curuzú, Lalo Domínguez, nos recuerda a la de Angelina Lisieux en Perugorría, la del tape Caram en Mercedes, la de Mario Terán en Itatí, entre tantas otras. La historia es clara: cuando los intendentes malversan los fondos públicos, tarde o temprano la justicia les golpea la puerta.
¿La próxima puerta, será en Paso de los Libres?



